El 8 de octubre de 1895 nacía el líder de los trabajadores

Un día como hoy, hace 126 años, nacía en Lobos, provincia de Buenos Aires, Juan Domingo Perón, el hombre que cambió la historia política, social y económica de Argentina y de América Latina, con su proyecto de justicia social, independencia económica y soberanía política. Su vida fue una aventura de lucha, amor y gloria, que lo convirtió en el líder indiscutido de los trabajadores y de los sectores populares.
Perón había nacido en una familia de clase media, hijo de Mario Tomás Perón y Juana Salvadora Sosa. Su infancia transcurrió entre Lobos y la Patagonia, donde su padre trabajaba como administrador de estancias. Desde joven se interesó por la carrera militar y se graduó como subteniente en el Colegio Militar de la Nación en 1913.
Perón fue uno de los protagonistas de la Revolución del 43, que derribó al gobierno fraudulento de Ramón Castillo y estableció una dictadura militar. Perón ocupó la Secretaría de Trabajo y Previsión, desde donde impulsó una serie de medidas que beneficiaron a los trabajadores, como el salario mínimo, el aguinaldo, la jubilación, la sindicalización y la negociación colectiva. Su popularidad creció entre las masas obreras, que lo llamaron “el primer trabajador”.
Perón conoció a Eva Duarte, una actriz que se convirtió en su compañera y en la líder del movimiento femenino peronista. Se casaron en 1945, después del histórico 17 de octubre.
Perón fue reelecto en 1951, pero su segundo gobierno se vio afectado por la muerte de Eva Perón en 1952, por la oposición de la Iglesia y de la oligarquía, y por el deterioro de la situación económica. En 1955, un golpe de Estado lo derrocó y lo obligó a exiliarse en España, donde permaneció durante 18 años.

Perón regresó al país en 1973, tras una larga resistencia popular y una serie de levantamientos militares. Fue recibido por una multitud que lo aclamó como el líder indiscutido del pueblo. Se presentó a las elecciones y ganó por tercera vez la presidencia, con el 62% de los votos.
Perón murió el 1 de julio de 1974, a los 78 años, víctima de una insuficiencia cardíaca. Su muerte dejó un vacío de poder y de liderazgo en el país, que se sumió en una espiral de violencia y de crisis que desembocaría en la dictadura más sangrienta de su historia. Su legado sigue vivo y es una fuente de inspiración y de orgullo para todos los argentinos y para todos los que aman la democracia y la soberanía.