Paso a la inmortalidad de Don Jose de San Martin

El 17 de agosto es una jornada sagrada para la Patria Grande, en la que recordamos con profundo orgullo el legado inmortal del General José de San Martín, Padre de la Patria y símbolo indiscutido de la unidad latinoamericana. En 1850, en su exilio europeo, partía físicamente este gigante de nuestra historia, pero su espíritu quedó grabado a fuego en el corazón de los pueblos libres.
San Martín, hijo de Yapeyú, no solo fue un estratega militar sin igual, sino también un visionario que supo entender que la verdadera grandeza de nuestros pueblos residía en su capacidad de unirse bajo los ideales de soberanía, justicia social y emancipación. Desde los Andes hasta Chacabuco, desde Maipú hasta Ayacucho, cada paso de su gesta libertadora estuvo inspirado en el sueño de una América independiente, unida y fuerte frente al colonialismo opresor.

Como peronistas, vemos en San Martín un precursor de aquellos valores que guiaron al General Perón: la lucha contra toda forma de dominación, la defensa de la dignidad de los pueblos y la convicción de que la verdadera libertad se construye desde la justicia social. Así como Evita llevó adelante la causa de los humildes, San Martín dedicó su vida a liberar a los oprimidos, demostrando que el patriotismo más noble es aquel que se pone al servicio de los más necesitados.
Hoy, al conmemorar su partida física, renovamos nuestro compromiso con su legado. La figura de San Martín nos recuerda que la verdadera independencia no es solo política, sino económica y cultural; que debemos ser protagonistas de nuestra propia historia y custodios de nuestra identidad. Sigamos honrando su memoria trabajando por la unidad de nuestra América, porque «Los pueblos unidos jamás serán vencidos».
¡Viva San Martín! ¡Viva la Patria Grande!