El legado de Francisco: en la Feria del Libro

A un año de su partida, la figura de Francisco sigue siendo un faro que convoca a la reflexión profunda sobre el destino de la humanidad. En un stand de UPCN, se llevó a cabo una charla que no solo buscó homenajear su memoria, sino actualizar su mensaje en un contexto global desafiante. El panel, diverso en sus enfoques, pero unificado por la admiración al Sumo Pontífice.

La apertura estuvo a cargo de Monseñor Alejandro Pardo. Con la calidez de quien compartió momentos cercanos con Jorge Bergoglio antes de que el mundo lo conociera como Francisco, el obispo centró su disertación en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium.
Entre las anécdotas personales recordó que cuando era joven estaban esperando a el arzobispo Bergoglio, había pesto conos para la llegada de los autos, en eso llega un cura y le consulta por el cura de esa iglesia, a lo que le dice donde esta y que estaban esperado conocer a Bergolgio, a los que le contesta
-ya lo conociste,
-y pero los autos
-Vine en el colectivo 109, que me deja aca en la esquina
Pardo rescató la «revolución de la ternura» que propuso el Papa, mechando su discurso con anécdotas personales que pintaron de cuerpo entero al hombre detrás de la sotana blanca. «Francisco no nos pedía una Iglesia de escritorio, sino una que se ensucie los zapatos en el barro», recordó, subrayando que su legado más potente es haber devuelto la alegría del anuncio cristiano a los sectores más postergados.

Posteriormente, tomó la palabra Agustina Rodriguez Saa, representante de la RED Universitaria Para el Cuidado de la Casa Común. Su intervención puso el foco en la encíclica Laudato si’, destacando cómo Francisco logró posicionar la crisis ambiental como una crisis social y humana.
Rodriguez Saa compartió detalles de sus contactos directos con el Papa, describiendo su preocupación constante por el rol de las universidades en la formación de líderes con conciencia ambiental. «Para Francisco, el cuidado de la naturaleza es inseparable de la justicia para los pobres; no hay dos crisis separadas, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental», afirmó, instando a los presentes a tomar la bandera del desarrollo sostenible como un imperativo ético.

El cierre de las exposiciones individuales estuvo a cargo de Federico Beraldi, Delegado de la Pastoral Social, quien abordó la relación del Papa con los más humildes. Beraldi realizó un análisis filosófico sobre la tecnología, rescatando las raíces griegas del término: Techno (habilidad técnica) y Logos (conjunto de saberes).
Según Beraldi, el mensaje de Francisco advierte sobre una técnica despojada de su Logos humano. «La tecnología debe ser un estudio de las habilidades para el bien común, no una herramienta de exclusión», explicó, vinculando esta idea con la prioridad que el Pontífice siempre dio a los movimientos populares frente al avance de un sistema que «descarta» personas.

La coordinación del evento estuvo en manos de Fernando Barrera, presidente de la Agrupación Peronista Blanca. Con oficio político y una visión integradora, Barrera fue hilvanando los conceptos de los expositores, recordándoles a los asistentes que la doctrina social de Francisco resuena profundamente con las raíces del movimiento nacional.
«El justicialismo consiste en lograr la grandeza de la patria y la felicidad del pueblo», sentenció Barrera, vinculando ese objetivo histórico con la prédica del Papa por una patria grande y unida.

El encuentro concluyó con una ronda de preguntas de un público. No fue un detalle menor la fecha: el auditorio recordó que la charla coincidía con el natalicio de Eva Perón. El espíritu de la «Abanderada de los Humildes» sobrevoló el cierre de la jornada, uniendo en un mismo sentimiento la justicia social que ella pregonó con el legado de paz y dignidad que Francisco dejó sembrado en el corazón del pueblo argentino y el mundo entero.





